Pero, ¿qué del evangelismo?

por Joel Duncan en October 22, 2020

Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo                                                                                                                        —Mateo 28:19-20

Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.  Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui extranjero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí”

                                                                                                            —Mateo 25:34-36

Como directora de alcance local, a menudo me hacen preguntas como: “Pero Jesús también dijo que evangelicemos, ¿verdad? ¿No es esa la máxima prioridad? Si les damos comida y bebida, pero mueren y se van al infierno, ¿qué sentido tiene?

Quizás usted también se haya preguntado o se haya preocupado por dedicar tiempo y energía al cuidado de las necesidades físicas de las personas, incluso mientras se preocupa por su futuro espiritual. He reflexionado mucho sobre estas cuestiones a lo largo de los años. Aquí hay algunos pensamientos y recordatorios que me han resultado útiles:

  • Dios es todopoderoso y Dios tiene el control. Él es quien los llamará a la salvación y les hará salvos, tal como lo hizo contigo.
  • Quizás Dios te está llamando a servir porque está trabajando en algo que necesita ser direccionado en tu vida. Estamos siendo invitados a la misión de Dios, pero si asumimos que es para "salvar" a la otra persona de alguna mala situación o de sus pecados, sin querer nos posicionamos como co-salvadores con Dios. Es muy posible que Dios tenga trabajo que hacer en tu vida tanto (o más) como tiene que hacerlo en la vida de la persona a la que estás sirviendo.
  • A menudo se nos llama a servir y cuidar a los miembros de la iglesia-- lo que significa que en muchos casos ya tienen una relación salvadora con Dios--. En días de la iglesia primitiva se mencionaba específicamente a las viudas, los huérfanos y los extranjeros (aquellos que no tenían una red de seguridad).
  • Debemos estar listos para compartir nuestra fe. Mateo 5:16 dice que ellos verán nuestras buenas obras y glorificarán a nuestro Padre celestial. De alguna manera, Mateo espera que la gente pueda hacer la conexión. Tal vez tengamos la oportunidad de compartir la esperanza que hay dentro de nosotros y la razón por la que somos tan intencionales en servir a los demás. Quizás nuestras buenas acciones estén respaldando las palabras de alguien más. Dios lo sabe aun cuando nosotros no lo sepamos.
  • En la Biblia nunca se nos ofrece un atajo en el que podamos compartir el evangelio y no tratar atender a las necesidades físicas.

1 Pedro 3:15 nos dice que siempre estemos listos para compartir la esperanza que tenemos dentro de nosotros, así que estemos listos. Pero debemos ser fieles a las obras que Dios nos ha llamado a hacer, incluso si no tenemos la oportunidad de compartir nuestra fe. Confiemos en su gracia salvadora y su poder en las vidas de aquellos a quienes servimos.

Preguntas para reflexión y discusión: ¿Por qué cree que Dios nos llama a servir, para satisfacer las necesidades de quienes nos rodean? ¿Cómo va esto de la mano con las buenas nuevas del Reino?

Escrito por Joel Duncan

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