Paz

por Juan Marcos Gomez en December 22, 2020

 [a]Pero no habrá más melancolía[b] para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados, Él trató con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles[c].

[d]El pueblo que andaba en tinieblas
Ha visto gran luz;
A los que habitaban en tierra de sombra de muerte,
La luz ha resplandecido sobre ellos.
Multiplicaste la nación,
Aumentaste[e] su[f] alegría.
Se alegran en Tu presencia
Como con la alegría de[g] la cosecha,
Como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.
Porque Tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus hombros,
Y la vara de su opresor, como en la batalla[h] de Madián.
Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla,
Y el manto revolcado en sangre, serán para quemar, combustible para el fuego.
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado,
Y la soberanía[i] reposará[j] sobre Sus hombros.
Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
El aumento de Su soberanía[k] y de la paz no tendrán fin
Sobre el trono de David y sobre su reino,
Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia
Desde entonces y para siempre.
El celo del Señor de los ejércitos hará esto.

Isaías 9:1-7

Esta es nuestra última semana de nuestro recorrido del agradecimiento a la adoración. 

La semana pasada consideramos como el crecer espiritualmente es experimentar poco a poco y como una evidencia de la gracia De Dios el ir del miedo al gozo. Esto por la realidad de que no somos huérfanos en este mundo, pero tenemos un buen Padre celestial que guía nuestra vida. 

Consideramos también un par de personajes, Simeón y Ana, quienes aunque no eran conocidos, especiales o “importantes”, vivían en este espacio en el que nos encontramos nosotros hoy como hijos de Dios, de anticipación a la redención completa y la restauración de todas las cosas. Ellos se gozaban en la provisión de Dios y en el reconocimiento de este Niño como la esperanza de redención, y como el fin de nuestros anhelos más profundos. 

Ahora nos vamos a este pasaje de Isaías en el que finalmente vemos la gloriosa intervención divina en la historia de la humanidad. 

Justo antes de este pasaje, el capítulo anterior pinta la realidad de oscuridad del mundo.

“Después mirarán hacia la tierra, y verán tribulación y tinieblas, lo sombrío de la angustia; y serán lanzados a la oscuridad.” Isaías‬ ‭8:22‬ ‭NBLA‬‬

Es en medio de esta realidad de oscuridad, tribulación y angustia que,

“cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,” Gálatas‬ ‭4:4‬ ‭NBLA‬‬

Sí, era a través de este pequeño niño pero en quien reposaba la autoridad misma de Dios, “Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz’. (Vs. 6)

Y era en Su venida que el Reino de Dios se empezaría a establecer, la restauración de todas las cosas, ese estado de Shalom, de paz, de armonía plena y de ver cumplido el propósito original de todas las cosas. 

Es difícil mirar adelante con optimismo. Y es que las condiciones del mundo en estos días de pandemia, y de crisis financieras traen incertidumbre a nuestras vidas. 

Sin embargo, es de ánimo saber que en medio de los tiempos tan difíciles por los que estamos pasando en un mundo interconectado como nunca antes, el pasaje termina diciendo, no solo que 

“El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin” (Vs. 7) 

Ambas realidades traen entonces descanso a nuestra alma y al considerar que Su soberanía no solo se mantendrá con los tiempos que enfrentemos, pero que inclusive aumentará. Su reino y señorío se expandirá en este nuevo año. 

Y por otro lado, ese proceso de Shalom, de restauración y de la paz asegurada por la obra de Su hijo en la cruz del calvario no solo no se verán amenazadas, pero son ahora una condición permanente. El mismo versículo continúa diciendo, “Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre”. (Vs. 7)

Y por último y para asegurarnos que no es algo que pensemos que es dependiente de nosotros, dice, “El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto”. (Vs. 7). 

Preguntas para considerar: 

  • Cómo miras el futuro en estos días? Con optimismo o pesimismo? Cómo el hecho de considerar éstas verdades te puede ayudar a experimentar descanso y paz a pesar de las circunstancias? 

Oración: Oh Padre, te agradecemos que en medio de la realidad de los tiempos que nos han tocado vivir, podemos mirar hacia el futuro con optimismo sabiendo que tienes el compromiso de llevar a cabo tus planes y tienes el poder y autoridad para llevarlo a cabo. Ayúdanos a descansar en esa realidad y paz. Amén. 

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