Luz en la oscuridad, Esperanza en Desesperación

por Bill Oberlin en October 12, 2020

A pesar de todo, no habrá más penumbra para la que estuvo angustiada. En el pasado Dios humilló a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pero en el futuro honrará a Galilea, tierra de paganos, en el camino del mar, al otro lado del Jordán. - El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido.  Tú has hecho que la nación crezca; has aumentado su alegría. Y se alegran ellos en tu presencia como cuando recogen la cosecha, como cuando reparten el botín. 

 Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz

                                                                                              —Isaías 9:1-3, 6

Estas conocidas palabras de las Escrituras-- La promesa de un Salvador-- son las que normalmente recitamos en Navidad. En una estación donde los días se hacen más cortos y las temperaturas son congelantes, estas palabras nos calientan. Pueden provocar la anticipación del Adviento o traer a nuestra memoria los recuerdos de una Nochebuena a la luz de las velas, evocando consuelo mientras podemos sentir la bondad de Dios abriéndose paso.

La luz en la oscuridad, la esperanza en la desesperación -- un bálsamo para nuestro ser quebrantado.

El conocido pasaje de Isaías 9 enciende una llama de esperanza en el fango de la vergüenza y la miseria. En su contexto original, esta sorprendente declaración se hizo cuando el pueblo de Dios se había hundido mucho en la infidelidad y se enfrentaba a la conquista despiadada de una potencia extranjera:

 «Por cuanto este pueblo ha rechazado las mansas corrientes de Siloé… Y el Señor está a punto de traer contra ellos los impetuosos crecientes del río Éufrates:  al rey de Asiria con toda su gloria…

[El Señor] pasará hasta Judá, la inundará… Ustedes habrán de enfurecerse cuando, angustiados y hambrientos, vaguen por la tierra.

Levantando los ojos al cielo, maldecirán a su rey y a su Dios. Y clavando la mirada en la tierra, solo verán aflicción, tinieblas y espantosa penumbra; ¡serán arrojados a una oscuridad total!

                                                                                                         Isaías 8:6-8,21-22

Los capítulos posteriores de Isaías revelan más del único Siervo del Señor que viene, quien es nuestra Luz en las tinieblas, nuestra Esperanza en la desesperación: ¡Jesús, el Mesías! 

Este es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre él he puesto mi Espíritu, y llevará justicia a las naciones.  No clamará, ni gritará, ni alzará su voz por las calles. No acabará de romper la caña quebrada, ni apagará la mecha que apenas arde. Con fidelidad hará justicia;

No vacilará ni se desanimará hasta implantar la justicia en la tierra.  Las costas lejanas esperan su ley».

Yo, el Señor, te he llamado en justicia; te he tomado de la mano. Yo te formé, yo te constituí como pacto para el pueblo, como luz para las naciones,

para abrir los ojos de los ciegos, para librar de la cárcel a los presos, y del calabozo a los que habitan en tinieblas.                                                                                                                                                            Isaías 42:1-4,6-7

 

Preguntas para reflexión y discusión: ¿Le agobian con desesperación su propia falta de fe o fracaso? ¿Le abruman las situaciones o circunstancias fuera de su control? Tenga esperanza   "se nos ha concedido un Hijo". Él es poderoso. Él es el Príncipe de la Paz. Reaviva (en lugar de apagar) la mecha humeante.

 

Oración: “Señor Altísimo, gracias por llegar a nosotros los más humildes - a veces angustiados ... a veces lanzando dardos a los que nos rodean o culpándote ... A veces percibiendo aquí en la tierra solo “oscuridad y terrible penumbra”.

Gracias por venir a nosotros en estos tiempos, -- tal y como somos --, en Jesús.

Etiquetas: missionsfest, devocional, diario devocional

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