Amor

por Juan Marcos Gomez en December 09, 2020

¿Quién ha creído a nuestro mensaje?
¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?
Creció delante de Él como renuevo tierno[a],
como raíz de tierra seca;
no tiene aspecto hermoso ni majestad
para que le miremos,
ni apariencia para que le deseemos.
Fue despreciado y desechado de los hombres,
varón de dolores y experimentado en aflicción[b];
y como uno de quien los hombres esconden el rostro,
fue despreciado, y no le estimamos.

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades[c],
y cargó con nuestros dolores;
con todo, nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y afligido.
Mas Él fue herido[d] por nuestras transgresiones,
molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz[e], cayó sobre Él,
y por sus heridas[f] hemos sido sanados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
nos apartamos cada cual por su camino;
pero el Señor hizo que cayera sobre[g] Él
la iniquidad de todos nosotros.

Fue oprimido y afligido,
pero no abrió su boca;
como cordero que es llevado al matadero,
y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda,
no abrió Él su boca.
Por opresión y juicio fue quitado;
y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta
que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes[h]
por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida[i]?
Se dispuso con los impíos su sepultura,
pero con el rico fue en su muerte,
aunque no había hecho violencia,
ni había engaño en su boca.

10 Pero quiso el Señor
quebrantarle, sometiéndole a padecimiento[j].
Cuando Él[k] se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación,
verá a su descendencia[l],
prolongará sus días,
y la voluntad del Señor en su mano prosperará.
11 Debido a la angustia[m] de su alma,
Él lo verá[n] y quedará satisfecho.
Por su conocimiento, el Justo,
mi Siervo, justificará a muchos,
y cargará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes
y con los fuertes repartirá despojos,
porque derramó su alma hasta la muerte
y con los transgresores fue contado,
llevando Él el pecado de muchos,
e intercediendo por los transgresores.

 —Isaías 53

Hoy comenzamos una nueva semana en este recorrido del agradecimiento a la adoración, de la oscuridad a la luz. Es la anticipación de una esperanza, futura sí, pero que tiene implicaciones presentes para nosotros hoy.

Es un recorrido que nos va acercando a la celebración navideña y su única respuesta adecuada para nosotros, adoración. Y es que hablábamos de la adoración la semana pasada, de nuestro problema de adoración, adoración distorsionada; pero también de la solución en la adoración misma, la corrección de la orientación de nuestro corazón, de en qué o Quien ponemos nuestra esperanza. 

Es este proceso de restauración de la adoración en nuestra vida que nos lleva a buscar involucrarnos también en la restauración de todas las cosas, para que éstas y nosotros mismos, podamos cumplir Su propósito de darle la gloria que es debida a Su nombre. 

Hoy pasamos de hablar de la esperanza, a considerar esta semana el amor y para eso regresamos al libro del profeta Isaías. Es un increíble capítulo que nos habla del corazón de Dios, el tema central del mensaje bíblico, el evangelio. Es un pasaje que Dios utilizó para que Felipe pudiera compartir en el camino con un eunuco etíope, de la obra y provisión de Dios. (Hech. 8:26-40). 

Era, sin duda, un pasaje difícil de entender y reconciliar para el Pueblo de Dios e inclusive un misterio para los profetas. La idea de un Mesías, un Salvador y un Libertador, pero que a la vez iba a convertirse en Siervo, sufriendo de la misma mano del Padre quien estaba en Sus planes el quebrantarle, era ....complicado. 

10 Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, 11 procurando saber[a] qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían[b]. 12 A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron[c] el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar[d].

  —1 Pedro 1:10-12

Y es que la salvación de Dios se ve muchas veces en una manera muy diferente a como nos la imaginamos. Después de todo, quién hubiera pensado que la salvación de Dios vendría de un pequeño pueblo, de un establo, de un pesebre y a través de un bebé! Y luego de un siervo sufriente!

Un siervo perfecto que era inocente, pero quien vendría a llevar el pecado de los culpables. Es un pasaje con un énfasis claro en el castigo de Dios sobre este siervo y que implicaba sufrimiento físico, sin duda, pero también moral al sentirse abandonado por los Suyos y el Padre mismo; pero sobre todo, espiritual al llevar sobre El mismo la culpa y “el pecado de muchos” (Vs. 12). 

Era el Sacerdote intercediendo ante Dios por el pueblo, y a la vez, la ofrenda perfecta en nuestro favor y en nuestro lugar. Una ofrenda suficiente y eficiente, echa una vez y para siempre, como dice Hebreos 10:10, 14. 

Mira lo que dice el pasaje de la profundidad del amor De Dios y de Su gran obra por nosotros. Sabemos que el Hijo de Dios llevó nuestros pecados y pagó por ellos en la cruz, recibiendo el castigo por nuestras iniquidades y transgresiones (Vs. 5). Pero dice además el Vs. 11, “justificará a muchos”. Significa además recibir un record de justicia, de perfección y acreditado a nuestro favor. No es una justicia que depende de las circunstancias, de como nos sintamos o de la opinion de otros, es una justicia externa. 

No solo Dios nos ve ahora como si nunca hubiéramos pecado, pero como si siempre hubiéramos obedecido perfectamente Su ley. Oh gran intercambio! No solo la deuda ha sido cubierta, pero se ha hecho un depósito de recursos ilimitados a nuestra cuenta. Son los recursos del Reino, y la obra de Su Espíritu obrando en nuestro favor. 

Por último, dice el Vs. 10 que este Siervo se entregó a Sí mismo como esa ofrenda de expiación y por la cual Verá a Su descendencia

Y es que “la mayor bendición del Cristiano es poder llamar a Dios, ‘Padre’” dice el teólogo J. I. Packer, quien ademas describe a la salvación precisamente como una “adopción por propiciación”, por el pago de nuestros pecados y culpa. 

Cómo no responder en adoración ante esta gran obra de amor del Padre enviando a Su Hijo y de nuestro Señor Jesucristo, quien “aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 

Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses‬ ‭2:6-11‬ ‭NBLA‬‬

Preguntas para considerar: 

  • Qué es lo que el Padre usó a través de este pensamiento sobre Su gran obra de amor, perdonándonos, justificándonos y aún adoptarnos? Cómo te hace esto anticipar y valorar mas esta Navidad?
  • La manera como Dios obra es muchas veces muy diferente a como nos la imaginamos! Considera tus circunstancias presentes, no será que esos momentos de gran quebranto en nuestra vida, pueden estar mostrando una gran obra de Su gracia y el compromiso inquebrantable de un amoroso Padre pos Sus hijos?

Oración: Oh Padre, el considerar este gran contraste, de tu encarnación y humillación, y por otro lado, de tu exaltación y gloria, que me hace valorar mas Tu obra de amor por mi en la cruz del Calvario. Que pueda diariamente meditar y profundizar en ellas  y que me lleven a buscar diariamente y por sobre todas las cosas, Tu gloria. Amén 

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